Hablemos de drogas (1) (Una realidad que debe tratarse en familia)

p/Dra. Castiñeira
1.- LA ADOLESCENCIA ES UNA ETAPA FUNDAMENTAL EN LA FORMACIÓN DE LA PERSONALIDAD.
Hablemos de drogas1La adolescencia se caracteriza por la riqueza de vivencias y aprendizajes pero también por la inestabilidad de emociones y sentimientos.
Chicos y chicas experimentan profundos cambios hormonales vinculados a la adquisición de la capacidad reproductiva e importantes cambios personales y sociales para adaptarse al mundo que empiezan a descubrir.
Se trata de un momento de afirmación y de conflicto con las normas familiares y sociales que chocan con la búsqueda de valores absolutos de los adolescentes (amor, verdad, solidaridad……)
Durante la adolescencia, chicos y chicas desarrollan una gran capacidad para incorporar y elaborar información y afinan mucho su sentido crítico.
Es el momento ideal para hablar de drogas y drogodependencias.
2.-¡¡¡¡¡ NUESTRO HIJO YA ES ADOLESCENTE!!!!!hablemos de drogas2
La primera manifestación de la entrada en la adolescencia es la aparición de pequeños conflictos.
Muchos de estos conflictos responden a una necesidad de afirmación personal y no representan, en el fondo, ningún problema grave.
Los chicos y chicas de hoy entienden la adolescencia como una época para gozar de la vida y ser felices. Muchas de sus experiencias se desarrollan en el marco del grupo de amigos, con los que comparten vivencias y sentimientos. Buena parte de los conflictos se producen por la necesidad de experimentar cosas nuevas y compartirlas con los demás. De esta forma empiezan a tener los primeros contactos con las drogas.
Los padres tenemos que aprender a influir en los hijos, no podemos olvidar que la experimentación es el principal medio de aprendizaje de los adolescentes.
Debemos aprender a situar nuestra influencia educativa como un recurso para cuando ellos nos piden opinión. Esto no quiere decir que evitemos expresar nuestras creencias y opiniones ante nuestros hijos. Al contrario, tenemos que hacerlo de forma continuada y amigable.
No podemos esperar que nos haga tanto caso como cuando eran pequeños, pero debemos tener el convencimiento de que ir destilando creencias, valores y conocimiento es muy útil y ayuda a conformar su carácter.
PROHIBIR POR PROHIBIR NO SIRVE DE NADA.
3.- PADRES Y ADOLESCENTES
EL ADOLESCENTE
Reclama libertad para tomar sus propias decisiones. Ya no es ningún niño, pero tampoco es exactamente un adulto.”Quiero salir con mis amigos esta noche. ¿Me das dinero?.
Es muy permeable a las influencias que recibe de su entorno, a las modas y a las presiones comerciales, de consumo. “Esto si que es guay”.
Se rebela contra los adultos, lleva la contraria y trasgredí las normas en un acto de afirmación. “Déjame hacer mi vida”.
Quiere descubrir, experimentar, conocer lo desconocido y lo prohibido, explorar nuevas sensaciones. “¡Qué fuerte, que pasada!”.
Se identifica con sus amigos, con los que forma un grupo de afinidad e intereses comunes. “Todos mis colegas lo hacen”.

LAS MADRES Y LOS PADRES
Podemos ayudar a nuestros hijos a ganar libertad y autonomía para que sean responsables de sus decisiones, para que sepan qué quieren vivir y que deben evitar.
Podemos favorecer el conocimiento y el pensamiento crítico: invitarles a reflexionar, con argumentos sólidos y creíbles.
Debemos estar dispuestos a discutir, negociar y pactar, sin perder de vista que sin respeto por las normas no puede existir responsabilidad ni libertad.
Tenemos que fomentar las actitudes reflexivas y prudentes. Desde una lógica adolescente, las sensaciones y los placeres son inmediatos ; los daños, lejanos e improbables.
Tenemos que respetar a los amigos de nuestros hijos, pero al mismo tiempo debemos combatir las actitudes que les impiden ser ellos mismos.

4.- SENTIRSE QUERIDOS Y SEGUROS AYUDA A NUESTROS HIJOS A ENCONTRAR EL EQUILIBRIO.
Poder contar con un entorno seguro, sentirse apoyado y querido, ayuda a afrontar los cambios que comporta el paso de la infancia a la adolescencia. Para ello hay que establecer una buena comunicación con nuestros hijos, ya desde antes de la adolescencia.
Tenemos que entender lo que les pasa y ponernos en su lugar, descubrir qué es lo que piensan y sienten, establecer unas normas que les ayuden a conseguir un orden interno pero , al mismo tiempo, saber ser flexibles y sacar partido del la negociación como herramienta de aprendizaje y de construcción de valores.
En la infancia prevenir es sinónimo de proteger, evitar que nuestros hijos sufran ningún riesgo.
En la adolescencia, proteger quiere decir proporcionar recursos (conocimientos, habilidades personales, testimonios y valores) para que puedan decidir.

PREVENIR ES AYUDAR A DECIDIR

Los padres y las madres establecemos con nuestros hijos un vínculo afectivo. Les demostramos que les queremos, que nos importan, que pueden contar con nosotros. En la adolescencia la relación se transforma: perdemos la seguridad, nos parece que nuestros métodos educativos ya no sirven. A menudo conviene seguir un proceso de aprendizaje y adaptar nuestras ideas a la nueva situación.

RAZONAR NUESTRAS DECISIONES

Educar es ayudar a comprender los cambios, descubrir emociones y sentimientos sin dejar que nos desborden. Las explicaciones de las normas, la negociación y el pacto nos ayudarán a establecer un clima de confianza

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