O Larache (III)

p/ Manuel M. Caamaño
Aquí vai a terceira e última entrega do relato do comisionado da Cia. Transatlántica do seu paso pola vila de Muros para socorrer e asesorar aos superviventes do naufraxio do vapor LARACHE.
Picture18Eu seica este tipo de relatos non son de doada lectura para quen non vive ou sente o mar de xeito directo. Mais si pode ser interesante para todos aqueles que queiran decatarse do que era a nosa vila e es nosas xentes aló nos primeiros anos do século pasado.
O noso concello e a nosa vila non se entenden sen o mar, e polo tanto a nosa idiosincrasia está definida e en parte rexida por todo o que concirne e rodea ao mar que bica, da vida e as veces morte as nosas xentes.
No remate do relato o comisionadofai gabanza de varios persoeiros da vila que se significaron na axuda dos desvalidos náufragos, e remata partido de novo cara a capital herculina a bordo do vapor CORUÑA, non sen antes volver a percorrer as augas inmediatas a Ximiela, para comprobar que non houbese nada que rescatar ou recoller.

La mayoría de los pasajeros llegados en el “CORUÑA”, marcharon el día 27; con autorización hasta el día de ayer, para gastar en fonda, quedó el pasajero de 3ª D. Manuel Moreira, por estar bastante enfermo, efecto de la terrible impresión que le causó la muerte de su esposa Dª Antonia Castro, de 29 años, en el preciso momento en que, teniéndola ya salvada, se disponía a tomar el bote que resultó recoger tan solo a él, él marido. Unos de los baúles que llevaba este matrimonio, apareció en la mañana del 25, poco tiempo después de nuestra llegada a Muros, con su tapa levantada y separada perfectamente, sin contenido alguno. Las paredes restantes del baúl, estaban perfectamente intactas: lo he visto yo mismo.
D. Juan J. Louro, consignatario del “CORUÑA” en Muros, es persona respetable, inteligente y que trabajó con verdadero denuedo; Gracias a él, en población perfectamente desconocida para mí, puedo indicar que no perdí un solo momento en Muros. Quedó encargado por mí de pagar todo aquello que estuviese íntimamente relacionado con atenciones directas é indudables á los náufragos, amén de los gastos del señor Soba (que según hayan sido, en parte podrán ser cobrados de la familia del difunto) y de una cantidad prudencial, diez o doce pesetas, á pagar á la mujer causa del asomo de motín femenino el día 25 a la tarde, antes referido.
En la noche del 25, mandé avisar a todos los tripulantes y a los pasajeros que debían venir con nosotros, que estuvieran dispuestos para salir en el “CORUÑA” a las cuatro de la madrugada; con el Sr. Piñole habíamos acordado salir a las 5 no sólo para pasar de día por frente el Ximiela, sino para evitar que los ocho pasajeros que debían venir con nosotros dejaran de acompañarnos, pues ya anticiparon que de noche no querían pasar por el mismo sitio en qué naufragaron.  Por otra parte aunque el “CORUÑA”, cuando era “Huascar”, había trasportado hasta unos veinte pasajes de cámaras y mas de un centenar de tercera ordinaria río marañón  arriba, allá por Iquitos, haciendo el servicio establecido por la “Booth Line” y conservaba una buena parte de los efectos propios para tal transporte, en realidad, entre no tener tripulación idónea, y que había venido de Liverpool cargado casi por completo de carbón, no hubiese sido posible instalar decentemente a los citados pasajeros, y a la tripulación.
Hasta las seis de la mañana del 26, no nos fue posible zarpar de Muros, lo que hicimos teniendo a bordo, a más de los que habíamos ido en el “CORUÑA”, ocho pasajeros, y veintiocho tripulantes del “LARACHE”, entre estos el Oficial Sr. Villalobos, y el 2º Maquinista D. Leopoldo Mediavilla. Estuvieron a bordo el Sr. Ayudante de Marina D. José Mª Carles Roca, que trabajó aquellos días sin descansar, habiéndome sido de gran utilidad preciosas indicaciones suyas, el Sr. Alcalde de Muros, D. Abelardo Dubert, quien se mostró solícito en extremo con los náufragos, con quien sentí no tener tiempo el día anterior , como ya he indicado, para cumplir deberes de etiqueta que en  población pequeña son más notados; el Sr. Louro, con quien determiné la forma que debía darse a la aceptación de gastos, y al pago que debía hacerse de lo que quedaba pendiente; individuos de la familia del Sr. Registrador de la Propiedad D. Aquilino Pinto, en casa del que estuvo alojado el Sr. Villalobos, y almorzó el 25 el que suscribe; y otras personas. Inmediatamente de salir, se sirvió desayuno a todos los pasajeros del “CORUÑA”; mas tarde cerca de mediodía, se les sirvió comida abundante, compuesta de tres platos, que mereció elogios de todos ellos, sin excepción, y que fue servida con mucho orden. A este ultimo resultado contribuyó en buena parte la mayoría de la tripulación de fonda del “LARACHE”, ayudando en todo lo que pudo, pero tengo el deber de hacer constar que el cocinero del “CORUÑA” Sr. Antonio Riera, y el camarero Manuel Bilbao, fueron felicitados por todos. El Sr. Gonzáles, pasajero de 2ª, comió con el Sr. Mediavilla. Se puso a las órdenes del Sr. Piñole, y trabajó mucho, si se tiene en cuenta que estaba bastante herido de golpes, el contramaestre salvado del naufragio, Sr. Jerónimo Romero.
A poco menos de una hora después de salir de Muros, pasamos a la altura de Brullos, quedando Ximiela mas allá; los dejamos por Babor ( ya que estando perfectamente visible el Cabo Finisterre, el Sr. Piñole, aprovechando, determinó pasar por el canal), y solo vimos multitud de embarcaciones, al parecer pesqueras, principalmente en aquellos, sin que con el anteojo se apreciase cosa alguna del buque náufrago donde está el Ximiela, a milla y media aproximadamente, del sitio por el cual íbamos.
Con ligera cerrazón del NE., que se había hecho bien perceptible un poco antes de llegar a la altura del Cabo Toriñana, y determinaba un horizonte a poco más de tres millas: después de un viaje sin incidentes digno de mención, atracamos a este puerto a las cuatro de la tarde del 26 de junio, habiéndonos venido a recibir el Sr. Gobernador de la provincia, D. Felipe Crespo de Lara. El Director de Sanidad D. Cesar Suárez de Centi, el propietario del “CORUÑA” D. Dionisio Tejero Pérez, y otras significadas personas; estaba ya preparado el alojamiento de los pasajeros y tripulantes náufragos del “LARACHE” que habían venido con nosotros.”

La Coruña, a 30 de junio / 1º de julio de   1908
FIRMADO

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