La tragedia del Ariete (I)

p/ Amador Martín Armesto.

Sinopsis.- El jueves 24 de Febrero de 1966, a las doce del mediodía, sale despachado de Ferrol con destino Cartagena, el destructor de la armada “Ariete” al mando de D. Francisco Carrasco, con una tripulación total de 168 hombres. Siguiendo la derrota habitual, se encuentra con un fuerte temporal de sudoeste que Imagen1imposibilita la navegación en su rumbo. A pesar de las malas condiciones, continúan navegando. Capeando a marcha lenta, no consiguen sobrepasar cabo Silleiro. Tras sufrir varias averías, el barco es auxiliado sin éxito por otros buques y, a la deriva, encalla en la costa de Lira. Allí es socorrido por la población local, pendiente del suceso desde hacía horas: Además de estar los buques a la vista, la radio costera, desde el faro de Finisterre, retransmitía el suceso en directo.

¿Cómo era el destructor “Ariete”?

Capitán de Corbeta Don Francisco Carrasco. Destinado luego a Cartagena, retirado como capitán de Navío. Fallecido en 1996. Otra tripulación; Don Salvador Martínez, de Cartagena, cabo 2º sonarista, último en abandonar el buque junto al capitán.

Construido en Astillero Bazán, El Ferrol. Botado el 24 de Febrero de 1955.

Dimensiones: Eslora, 94 m. Manga, 9,5 m. Calado, 3,6 m.

Desplazamiento, 1.550 Tm.

Motor: Potencia, 30.800 CV.

Velocidad máxima 32 nudos.

Tripulación 195 hombres.

Armamento: 2 cañones de 76,2 mm. 2 cañones de 40 mm. 2 canastas lanzatorpedos, lleva 6 torpedos ASW de 325 mm.

8 morteros MK6. Dos varaderos para cargas de profundidad. 2 erizos MK II ASW.

¿Qué le ocurrió al Ariete?

Los comentarios en las notas de prensa de aquellos días destacaron el éxito del desembarco, sin víctimas, la ayuda de la población local que se volcó con todos sus medios (Como ha sucedido tantas Imagen3veces en Galicia en este tipo de desgracias). Incluso arriesgando sus vidas durante horas. Y destacando el comportamiento de la tripulación, su orden y disciplina, ejemplo de abnegación y valor ante el peligro.

No encontraremos nada sobre las causas del siniestro, el estado del buque o las órdenes inadecuadas. Eran otros tiempos y la prensa tenía mucho cuidado con soltar cualquier tipo de acusación o sospecha que responsabilizase al aparato del estado y mucho menos a las heroicas fuerzas armadas. Hoy tampoco lo haremos, no toca, pero que cada uno reflexione a su manera es algo inevitable. En aquellos tiempos de la mili obligatoria, las dotaciones de marinería de nuestros buques de la Armada eran básicamente de reemplazo. Eran escuelas flotantes donde se formaban tripulaciones permanentemente. La marina incorporaba a sus reclutas muy jóvenes, entraban en caja desde los 15 años directamente todos los que se habían sacado la cartilla de navegación; y se incorporaban a los 18 o 19 años, según cupo. Así que el 24 de febrero de 1966 teníamos un barco con 150 valientes niños-hombres a bordo, que vivieron la noche del miedo más increíble de sus vidas. Cuando su barco por fin encalló en la rompiente fue como si hubiesen llegado a Hawái de vacaciones. Habían regresado del infierno.   A partir de los relatos de aquellos hombres, recién nacidos esa noche, podemos hoy ofrecer esta pequeña reconstrucción de los mismos, ya que algunos de ellos escribieron o colaboraron en varias historias publicadas sobre los hechos.

El Ariete era un barco de guerra de un tipo que respondía a los estándares de la época en que fue proyectado, allá por los años treinta. Un proyecto francés, clase denominada “Le Fier”. El concepto era un barco rápido, estrecho y largo, para ofrecer una silueta reducida a los posibles barcos enemigos y sacar el mayor partido deImagen2 sus motores. El problema de la navegabilidad con mala mar no era un tema prioritario. Cuando los alemanes pactan la ocupación de Francia, en el curso de la segunda guerra mundial, “adquieren” los derechos sobre su ingeniería militar.

Entre este patrimonio se encuentran varios barcos de guerra en construcción que pasan a encuadrarse en la Kriegsmarine y que, a su vez, son cedidos a la marina española junto con los planos de su construcción.   Aunque no fueron un regalo, nunca se llegaron a pagar dado el desenlace del conflicto. Así se construyen en los astilleros de Bazán, en El Ferrol, varios barcos de este tipo: “Meteoro”, “Furor”, “Osado”, “Audaz”, “Relámpago”, “Temerario”, “Intrépido”… y el “Ariete”. Todos ellos desaparecidos, el último el Intrépido, mandado a desguace Marzo de 1.982.

El Ariete fue remozado y recalificado varias veces: torpedero, caza submarino, fragata, fragata rápida. Y finalmente, en 1.961 fue clasificado como destructor, identificado como D-36 y encuadrado en la 31 escuadrilla de escolta, con base en El Ferrol. Así que, aunque “antiguo” no era un barco “anticuado”. Merced a los acuerdos de 1.953 con los Estados Unidos, había sido actualizado apenas cinco años antes del desastre.     Entonces, ¿Qué fue lo que pasó?. (continúa en el próximo número)

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Una respuesta a La tragedia del Ariete (I)

  1. El marino dijo:

    Lo que pasó,es que estaba mal diseñada, la aspiración de entrada de aire desde cubierta para la combustión en las calderas. Con los grandes balances, entró agua mezclada con el agua de mar y se apagaron las calderas. El barco quedó al garete, se fondearon anclas, pero no aguantaron.

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