A Nosa Xente: Don Antonio Novo Campelo

Picture6El profesor Don Antonio Novo Campelo nació en 1878 en la villa de Muros, se licenció en Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela con Premio Extraordinario en el año 1901 y ese mismo año, cuando contaba 23 años de edad, se doctoró en la Facultad de Medicina de Madrid. En 1904 ingresó con el número uno en el Cuerpo de Médicos de Baños y dirigió los Balnearios de La Toja, Verín, Baños de Molgas, Retortillo, Ledesma y otros, preferentemente de termas sulfuradas y carbogaseadas, dedicadas en especial al reumatismo y su experiencia clínica en esta enfermedad llegó a ser tan grande que dispuso de unas 50.000 fichas de reumáticos tratados durante varios años, encomendándole el profesor Bañuelos de Valladolid el Capítulo de Hidrología Médica de la obra Terapéutica Clínica que se escribió
En 1907 obtuvo, por oposición celebrada en Madrid, la plaza de Profesor Auxiliar (hoy equivalente a la de Profesor Titular) de la Facultad de Medicina de Santiago, encargándose entonces de la Cátedra de Terapéutica que estaba vacante.
En 1909 gana la Cátedra de Terapéutica de la Facultad de Medicina de Zaragoza, que no llegó a desempeñar, pues fue pensionado por la llamada Junta de Ampliación de Estudios y se trasladó a Francfort y Berlín, donde trabajó junto a los profesores Ehrlich, padre de la Quimioterapia antiinfecciosa, Wassermann quien contribuyó de forma preponderante al desarrollo científico de la inmunidad y de las reacciones del suero y Hoffmann con quien también trabajaron otros ilustres maestros nuestros y con el que mantuvo unas amistosas relaciones que se prolongaron hasta la Universidad de Santiago. En alguna ocasión más, fue pensionado para asistir a Congresos Internacionales, como los celebrados en Lyon y Budapest, llevando la representación de España o para realizar visitas a Universidades e Instituciones farmacológicas extranjeras, teniendo la oportunidad de tratar a figuras de tanto relieve como fueron Meyer, Marfori o Gottlieb. De su regreso de Alemania, en 1910, gana las oposiciones a la Cátedra de ” Terapéutica, Materia Médica y Arte de recetar”, (que así se llamaba entonces la asignatura de Farmacología) de la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela, cuando solo tenía poco más de 30 años. Muy cerca de medio siglo estuvo trabajando en dicha Facultad y, tanto como Catedrático como Decano, su labor y actuación dejaron huellas imborrables por su ejemplaridad, dedicación y eficacia. De él se dijo que amaba tanto a la Universidad que prefirió morirse a los 69 años antes que abandonarla por su próxima jubilación reglamentaria. Desarrolló varios Cursos de Hidrología Médica y de Terapéutica Física y su labor de extensión Universitaria fue muy grande, pronunciando conferencias en varias Universidades, Congresos y Academias españolas y portuguesas.
Como profesor Universitario le correspondió vivir el momento histórico y fundamental, para el desarrollo de la asignatura, que fue el cambio de denominación y de orientación de “Terapéutica, Materia Médica y Arte de recetar” por el de Farmacología Experimental y Terapéutica, a propuesta del profesor D. Teófilo Hernando (1881-1976), discípulo de Schmiedeberg, primer farmacólogo científico que merece tal nombre en nuestro país, nombrado catedrático de Farmacología de Madrid en 1912, coetáneo de Novo Campelo, creó el primer Departamento de Farmacología Experimental y fue maestro de muchos maestros. Con este cambio se pasaba de una Farmacolgía principalmente descriptiva a otra más científica y como decía De Jongh “la Farmacología ya no era solo la base de la Terapéutica, sino una ciencia en su propio derecho”. Fue un excelente profesor, admirado y querido por sus alumnos, él mismo contaba como todas las tardes dedicaba varias horas a la preparación y actualización de sus clases, lecciones inolvidables, casi siempre retóricas, como cuando decía “abran las ventanas, penetre el aroma de la primavera, porque hoy vamos a hablar nada menos que de la digital”. Precisamente, como él reconoce en el prólogo de su libro, la recopilación minuciosa de los apuntes de sus clases, fue el origen de la 1ª edición, en 1917, de su libro sobre Farmacología Experimental y Terapéutica, la 2ª edición tuvo lugar en 1935 y agotadas éstas, publicó la 3ª edición en 1943, ya en colaboración con su discípulo predilecto, el profesor Villarino Ulloa, y con un prólogo elogioso a cargo del profesor García Valdecasas. Publicó, además, numerosos trabajos y artículos científicos en múltiples revistas nacionales y extranjeras y sus muchos merecimientos fueron reconocidos y premiados en diferentes ocasiones, concediéndole los nombramientos de Comisario Regio de la Escuela de Veterinaria, Comendador de la Orden de Medahvia de Marruecos, Comendador de Instrucción Pública de Portugal y Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio. Siendo alcalde de Muros Don Fernando Rey Hermida, el Ayuntamiento le dedicó una plaza de la Villa como recuerdo y reconocimiento al distinguido y preclaro universitario muradano. En 1957 al Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina se le denominó “Novo Campelo” y se colocó una gran fotografía suya para perpetuar su memoria.
En su vida universitaria, que prácticamente fue toda su vida, destaca su periodo como Decano de la Facultad de Medicina, que abarca dos épocas distintas, la primera corresponde al periodo de la República, transcurre entre 1931 y 1936, la segunda desde 1941 hasta su fallecimiento en 1948, casi doce años plenos de actividad y proyectos, entre los que destacaron su preocupación por mejorar la docencia, la biblioteca, la construcción de laboratorios y quirófanos, los conciertos hospitalarios para mejorar la enseñanza clínica, la construcción de la Residencia Universitaria ” Rodriguez Cadarso” y sus gestiones para construir un Hospital Clínico que sustituyera al antiguo Hospital Real, hoy convertido en el Hostal de los Reyes Católicos.

Su gestión al frente del Decanato fue tan importante, que de él se dijo que era el ” Decano por excelencia”. Su intensa vida universitaria y académica no murieron con él, pues además de dejar un gran recuerdo, su obra fue continuada por su discípulo profesor Villarino Ulloa, así como por su hijo Alejandro Novo González, que fue Catedrático de Obstetricia y Ginecología, Decano también de la Facultad de Medicina, Vicerrector de la Universidad y, actualmente, por su nieto profesor Alejandro Novo Domínguez, Catedrático, también, de Obstetricia y Ginecología en la Universidad de Santiago.

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