Os nosos fotograf@s: María Nieves Formoso Vidal

Loureana de corazón, esposa, nai, ama de casa, implicada en movimentos asociativos, pero tamén unha gran aficionada a fotografía, da que fai “causa de fe”, cando se trata de facer fotos do seu moi querido Louro.

Paseante empedernida, as fotos de Nieves non renuncian a amosarnos o mais bonito da natureza, cunhas cores naturais, tal como o ollo as ve. Fontes, regatos, pedras… todo e todo…. nada escapa a súa curiosidade.

Filla e irmán de homes de mar, tamén o mar e a súa pasión. Fotos da costa muradana cargadas de ceo… cargadas dun azul que se respira, que enche as almas de agarimo e saúde, son parte importante do seu facer como amante da fotografía.

Imagen3 Imagen4 Imagen5 Imagen6 Imagen7 Imagen8 Imagen9 Imagen10 Imagen11 Imagen12 Imagen13 Imagen14

Publicado en Os nosos fotografos | Etiquetado , | Deja un comentario

La exclaustración de los frailes del Convento de Louro

p/ Manuel Lago Álvarez

Fotos: Nieves Formoso Vidal

La llamada “desamortización de Mendizabal” supuso la venta del edificio del convento de los PP. Franciscanos de Louro, junto con la exclaustración de los frailes que allí moraban.

Esta desamortización, aplicada en toda España, fue una más de Imagen37las iniciadas en el siglo XVIII, y consistió en poner en el mercado, previa expropiación forzosa y mediante una subasta pública, las tierras y bienes que hasta entonces no se podían enajenar y que se encontraban en poder de las llamadas «manos muertas», es decir, la Iglesia Católica y las órdenes religiosas —que los habían acumulado como habituales beneficiarias de donaciones, testamentos y abintestatos-. Esta desamortización española presentó las características siguientes: apropiación por parte del Estado y por decisión unilateral suya de bienes inmuebles pertenecientes a «manos muertas»; venta de los mismos, y asignación del importe obtenido con las ventas a la amortización de los títulos de la deuda».

Así, por Real Orden de 29 octubre de 1835 se mandaron suprimir todos los monasterios y conventos de hombres. En el caso del convento de Louro, los trámites fueron muy rápidos, no así su venta, que se produjo el 22 de julio de 1848. Los bienes fueron adjudicados, previa subasta, a D. Manuel Venancio Martínez, en la cantidad de 6230 pesetas. Los frailes habían abandonado el convento el 9 de diciembre de 1835. (El transcurrir quince años entre la exclaustración y la venta, supuso que las instalaciones, abandonadas sufrieran un deterioro notable).

Expulsados loImagen35s religiosos, sólo quedaron allí, y de forma muy temporal, el Guardián P. Guntín y el P. González. Éstos, junto al resto de los frailes, abandonados los hábitos, se establecieron en Muros (algunos en Louro), como así lo prueba un oficio del Prior de la Colegiata de Muros, D. José Antonio Guiance de Caamaño de fecha 14 de febrero de 1836, dirigido al Secretario de Cámara del Arzobispado, que dice: “Los religiosos de este convento, aunque hayan sido exclaustrados y dejado el Santo Avito, aún subsisten todos en esta villa, entre ellos el Predicador de la tabla, etc”.

Los religiosos expulsados fueron unos veinte, teniendo datos de los siguientes:

Fr. José Alonso Guntín: – En el Capítulo Provincial de 1832 fue nombrado Predicador Conventual de Rivadavia y más tarde de Guardián del convento de Louro, cuyo cargo desempeñaba al tiempo de la exclaustración.

FImagen38r. José Pose Santiago: -nació en el lugar de Bermo, en la parroquia de Santa Eulalia de Boiro el 21 de agosto de 1789. Vistió el hábito el 31 de octubre de 1804. Después de la exclaustración vivió en su parroquia natal, donde falleció el 8 de febrero de 1851.

Fr. José Salgado Rodríguez: -Nació en Verín el 15 de diciembre de 1790. Vistió el hábito en el convento de San Francisco de Santiago el 27 de octubre de 1806. En el Capítulo de 1832 fue nombrado Predicador Conventual de Louro.

Fr. Manuel Seoane García: -Nació en el lugar de Prada, parroquia de Cruces (Esclavitud), el 21 de noviembre de 1786. En 1830 y 1832 es “Lector de Casos”, en el convento de Louro. Falleció en su parroquia natal, el 16 de octubre de 1872. Hizo testamento, dejando lo pío a su hermana Dolores, y disponiendo que asistiesen a sus funerales doce sacerdotes y que se dijesen por su alma treinta misas rezadas y responso cantado por un año en domingo.

Fr. Cándido García: -Nació en el año de 1762. En el de 1824 desempeñaba el cargo de organista en el convento de Louro, donde vivió hasta la exclaustración. De exclaustrado vivió en el barrio de Portugalete, en la parroquia de Serres, en compañía de una sobrina suya, a quien hizo heredera. Solía celebrar Misa en el Santuario de la Virgen del Camino. Falleció el 14 de marzo de 1851, como se recoge en la partida existente en el archivo parroquial de Serres: “En quince de marzo de 1851, en el cementerio de San Juan de Serres se dio sepultura en urna de doce reales al cadáver de Fr. Cándido García, exclaustrado de S. Francisco de Louro, que se murió a las tres de la tarde antecedente de un constipado crónico, a los ochenta y dos años de edad. Asistieron a su entierro y honras diez y seis señores Sacerdotes y fue amortajado con las vestiduras sacerdotales. Recibió los Santos Sacramentos e hizo disposición, pero nada dejó a lo pio. Y porque coas.e lo firmo. Florencio Lema”.

Fr. José Araujo: -En 1818 residía ya en el convento de Louro. En 23 de abril de 1843 hizo testamento en el lugar de Tajes, y en este dice “que era natural del obispado de Tuy, y que desde su exclaustración se acogió en casa de José Simal y su mujer Bernarda Fernández, quienes lo asistieron, cuidaron y cuidan en su desamparo y faltas socorriéndose mutuamente con lo que podían…” Por lo cual los nombra herederos de sus poquitas ropitas que tiene como de todo lo demás que se le está adeudando…”. Falleció en Louro el 28 de abril de 1843, como se expresa la partida existente en el libro Imagen39de difuntos de 1792, de la parroquial de Louro: “En veintinueve de Abril del año de mil ochocientos quarenta y tres se dio sepultura al cadáver de FR. José Araujo en el cementerio de esta parroquia. Religioso Profeso y Sacerdote del orden de N P. San Francisco. Exclaustrado del Conbento de Louro, llamado impropiamente de Muros, por esta parroquia no reclamar sus derechos. Recibió este Religioso los Santos Sacramentos de la Penitencia, Comunión y Extremaunción. Hizo testamento, asistieron a su entierro y honras diez y ocho sacerdotes. Fue amortajado en su ábito que conservó. Y para que así conste, lo firmo en el mismo día y mes, ut supra. Agustín García”.

Fr. Juan Bara: -En los años 1818-1828 desempeñaba el cargo de “Lector de Casos”. Falleció en Louro el 13 de febrero de 1840. El acta de defunción recoge que se enterró en el cementerio de Louro, que a su funeral asistieron treinta sacerdotes y que dejó por su heredero único, a su sobrino Ramón Fernández. Suscribe el acta el sacerdote Pedro Gómez Figueroa.

Fr. Manuel Vázquez Labarinas: -nacido en Arnoia, en el año 1785. Después de la exclaustración vivió como simple sacerdote en el lugar de Espiñaredo (Serres), y allí murió el 19 de marzo de 1841, como se expresa en la partida existente en el archivo parroquial de Serres: “En diez y nueve de marzo de 1841 en el Campo Santo de San Juan de Serres se dio sepultura en urna de doce reales al cadáver de Fr. Manuel Vázquez, Pbro, que se murió de una retención de orina, a los setenta años de edad. Asistieron a su entierro y honras 20 Señores sacerdotes, y fue amortajado con las vestiduras sacerdotales. Recibió los santos Sacramentos e hizo disposición, dejando doscientas misas para aplicar a disposición de su cumplidor Fr. Ildefonso García Misionero Apostólico. El difunto era hijo de Bartolomé y Ana María de Labarinas de Sn Salvador de la Arnoya, en Orense. Y para que conste lo firmo: Florencio Lema”.

Fr. José María Iglesias: -Era predicador jubilado y falleció en el año 1857, algunos momentos después de haber celebrado la Santa Misa. Hizo testamento y dispuso que se celebrasen 400 misas con el producto de sus libros y otras cosillas que poseía. En el año 1828 era “Lector de Casos” en el convento de Louro.

Junto con estos sacerdotes, también formaban parte de la Comunidad conventual de Louro cuando fueron exclaustrados, estos dos legos:

Fr. Felipe Reza Santamaría: – Nació en la Arnoya el 8 de abril de 1817 vistió el hábito en el Convento de San Francisco de Santiago el 2 de julio de 1833. Profesó el 3 de julio de 1834. Era Corista (estudiante) en el convento de Louro al tiempo de la exclaustración y en el año de 1841 residía en su parroquia natal sin estar ordenado.

Hno. Manuel Lamela: -Era “Donado” (acogido) en el convento de Louro al tiempo de la exclaustración y falleció en esta parroquia el 13 de noviembre de 1839, como se hace constar en la partida siguiente: “En catorce noviembre de mil ochocientos treinta y nueve sepultose en el cementerio de Louro con la asistencia de siete Sres Sacerdotes y ocho a sus funerales el Donado de San Francisco de Muros, que se había confesado en su enfermedad y recibió la Extremaunción. Se auxilió hasta su fallecimiento.. Lo que suscribo. Pedro Gómez Figueroa”.

Además de estos legos, en la parroquia de Louro vivieron otros religiosos legos que solían asistir a los entierros. Hay constancia de que en el año 1837 asistieron a los fúnebres de Domingo Antonio Louro, dos “exreligiosos legos”, como así consta en el archivo Parr. de Louro, Libro de muertos, fol, 74 vto.

Como se dijo, los bienes fueron adjudicados previa subasta, en el año 1848, a D. Manuel Venancio Martínez, en la cantidad de 6230 pesetas y cedidos a los testamentarios del sr. García Pan que los donó a la Orden Franciscana junto con el bosque adyacente. En el año 1873 volvió el convento a ser habitado por los frailes franciscanos, que de inmediato iniciaron las necesarias obras de restauración.

Fuentes: Archivos parroquiales de Serres y Louro- Fr. Atanasio López – D. Ramón de Artaza – Xunta.es

Publicado en Historia | Etiquetado , , | Deja un comentario

Cincuenta anos da Revista GRIAL

P/ Henrique Monteagudo.

A finais do ano en curso ou comezos do 2014 virá a lume o número 200 de Grial. Revista galega de cultura. Como a publicación sae cada tres meses (é un quarterly, como se di en inglés), esta cifra significa que Grial está para cumprir cincuenta anos. Cinco décadas acudindo sen interrupción e puntualmente á súa cita cos prelosImagen31 e cos lectores converten a Grial na decana das revistas culturais galegas e mais nunha das máis veteranas da península ibérica. Estamos ante unha desas modestas fazañas que pasan ignoradas polos medios de comunicación, as autoridades e o gran público, mentres non paramos de ser bombardeados coa exaltación –como se se se tratase de proezas históricas (un dos adxectivos máis desgastados no discurso mediático)– de feitos, iniciativas e emprendementos de relevancia menor, cando non pura e simplemente insignificantes.

A primeira tentativa de sacar unha publicación das características da nosa revista foi a chamada Colección Grial. Aconteceu en 1951, pero a aventura –pois dunha aventura se trataba, e ben arriscada, como decontado veremos– durou pouco máis que un espentenexo. Un dos seus impulsores, Ramón Piñeiro, cóntao así:

“Ao fundarse a editorial Galaxia [en 1950], tívose a intención de a identificar como grupo cultural galeguista e non como mera empresa editora de libros. Para isto precisábase contar cunha publicación colectiva que aparecese con regularidade. Quer dicir, necesitábase unha revista cultural galega. Pero a aparición de revistas novas, mesmo en castelánImagen33 estaba rigorosamente prohibida. Para podermos contar cun instrumento capaz de suplir a función de revista, xa que esta non era factible, ideamos a publicación dunha serie de cadernos sobre temas máis ou menos monográficos, con estutura fixa e regularidade cronolóxica, serie que bautizamos de Colección Grial” (véxase O espertar da conciencia galega, 95-104).

En efecto, entre 1951 e 1952 saíron catro números, cos seguintes títulos: (1) Presencia de Galicia, (2) Pintura actual en Galicia, (3) Presencia de Curros y Doña Emilia e (4) Aspectos económicos y jurídicos de Galicia. A publicación era obrigadamente bilingüe, pero os títulos dábanse en castelán, para disimular no posible o uso do galego. A pesar de todas as cautelas, a reacción do falanxismo fanático e das autoridades franquistas non se fixo esperar. Xa cando saíu o primeiro caderno, o xornalista Juan Aparicio, director do diario madrileño Pueblo (órgano do Movimiento Nacional, partido únicoImagen32 da ditadura), publicou unha ‘Carta aberta’ ao Ministro Secretario General del Movimiento, Raimundo Fernández Cuesta, un consumado fascista, que ameazaba directamente á editorial Galaxia, en palabras que pasaron á historia universal da infamia e da persecución do noso idioma:

“El escritor que escribe en gallego en la Colección Grial de la Editorial Galaxia de Vigo porque el castellano le parece tosco, infiel e inexpresivo, es un escritor que tiene faltas de ortografía en su pluma y en su alma. Querido y respetado Raimundo: había que someterles a una cura psicoanalítica o traerles a Madrid por las buenas o por las malas, para que tonifiquen su sistema moral y su sistema nervioso.”

Para maior desgraza, o energúmeno de Juan Aparicio foi designado meses despois Director General de Prensa do goberno español, encargado, como tal, da censura e a autorización das publicacións. Meu dito, meu feito: faltoulle o tempo para decretar a suspensión inmediata da publicación da Colección. Así, houbo que esperar máis de dez anos para que, en 1963, a editorial Galaxia obtivese permiso gubernativo para a publicación de Grial, agora xa como revista, coa condición de que polo menos o 50% das súas colaboracións estivesen escritas en castelán. Aínda que a proporción de textos en galego foi medrando cos anos, a primeira vez que se puido publicar a revista integramente no idioma do país foi no ano 1975, precisamente no número 47, dedicado a conmemorar o 25 cabodano do pasamento de Castelao.

Como a lexislación da época obrigaba a que as revistas tivesen un director con carné de oficial de xornalista, nos primeiros anos aparecía con tal cargo Xosé Landeira Yrago, pero en realidade o equipo directivo de Grial durante as súas dúas primeiras décadas estaba constituído por Ramón Piñeiro e Francisco Fernández del Riego, coa estreita colaboración, entre outros, de Ricardo Carballo Calero. Desde os seus inicios, a revista se esforzou por dar conta con seriedade e rigor de todos os aspectos da cultura (as artes, as letras, a historia, a filosofía, pero tamén a economía e a socioloxía), cun enfoque galego pero cun horizonte non pechado e pasadista senón aberto e modernizador, procurando contactar cos fenómenos máis relevantes da cultura contemporánea. Dábase amplo cauce á creación literaria e prestábase especial atención ás traducións ao galego Imagen34de autores de todos os tempos, pero con especial atención aos vivos. Tamen se fixo un gran empeño en conectar coa cultura galega da emigración e do exilio: desde Emilio González López ou Ramón Martínez, catedráticos en Nova York e Texas, a Luís Tobío en Montevideo, ou Luís Seoane, Eduardo Blanco Amor e Rafael Dieste en Buenos Aires.

Así, durante esta primeira épocade Grial, unha brillante xeración de ensaístas galegos, uns maduros e outros mozos, colaborou nas súas páxinas: entre os primeiros, figuras consagradas como Ramón Otero Pedrayo, valores na súa plenitude como os xa citados Piñeiro, del Riego e Carballo, pero tamén Álvaro Cunqueiro e Domingo García-Sabell; entre os máis novos, talentos como Xesús Alonso Montero, Xosé Manuel Beiras, Andrés Torres Queiruga. En definitiva, Grial foi durante dúas décadas case o único voceiro da cultura en galego, reflectida nas súas páxinas en toda a súa rica pluralidade. É o mellor testemuño da evolución da nosa cultura naquelas décadas finais do franquismo e os anos inaugurais da democracia.

*     *     *

En 1988, coincidindo co seu 25 aniversario, os directores da revista, os para min tan saudosos Piñeiro e del Riego, facendo gala da súa proverbial xenerosidade, decidiron apartarse e deixar camiño a un equipo de xente máis nova. Daquela, colleu o temón o escritor Carlos Casares, director de Galaxia. Así, sen saber eu moi ben a conto de qué, tiven a honra de que este me pedise entrar a formar parte do consello de redacción. A miña colaboración coa editorial Galaxia, naquela altura, limitábase á tradución da obra A lírica trobadoresca galego-portuguesa, do eximio mestre e profesor da Universidade de Roma Giuseppe Tavani –tradución que fixeramos a partir do italiano eu e a miña colega e amiga Rosario Álvarez– e á redacción, xunto a esta mesma profesora, da primeira Gramática Galega redactada integramente en galego desde os anos ‘30. Ambos os libros viñeran a lume en 1986. Estes traballos déranme a oportunidade de tratar cada vez con máis familiaridade (pois eran persoas extremadamente acolledoras, afables e cariñosas) a Piñeiro, del Riego e Casares, tres personaxes que me distinguiron coa súa amizade, me ensinaron infinidade cousas –tanto intelectuais como humanas– e deixaron unha pegada indeleble no meu ánimo.

Cando Carlos Casares, director de Grial ata o seu inesperado pasamento en 2002, me propuxo entrar a formar parte do consello de redacción da revista, eu tentei disuadilo, argumentando, entre outras cousas, que marchaba a traballar no estranxeiro, pois acababa de ser contratado pola Universidade de Birminghan, no Reino Unido. Ao contrario, retrucoume, isto aínda era unha vantaxe para a revista. A verdade é que só ao meu regreso me incorporei de cheo ás tarefas da revista. Daquela impúñase unha renovación dos seus contidos, pois xa apareceran varias publicacións especializadas en distintas áreas das humanidades e as ciencias sociais, ao tempo que a crecente especialización do profesorado (sobre todo, do universitario) dificultaba o cultivo do xénero predilecto da revista, o ensaio: textos con fundamento científico pero escritos con perspectiva persoal, e dirixidos ao público culto, pero non especializado.

A revista gañou en espesor intelectual, sen perder en audiencia. Entre outras cousas, gozaba e goza dunha sorprendente difusión internacional; por exemplo, está nas bibliotecas das máis importantes universidades europeas e americanas, constituíndo deste xeito unha referencia para a difusión exterior da nosa cultura. Arredor de Carlos Casares os membros do consello de redacción da revista pasamos faladoiros divertidísimos, interesantísimos e moitas veces interminables. Naqueles anos, tiven a sorte de forxar unha amizade moi estreita con aquel escritor magnífico, tanto polas súas novelas como polos seus artigos de prensa: unha das persoas máis intelixentes, cultas e amables que coñecín. Un intelectual cunha perspectiva verdadeiramente internacional da cultura, que botaba a metade do ano viaxando, e lía a cotío nos seus idiomas orixinais, para estar sempre ao día, a prensa e as revistas literarias británicas, francesas, alemás e norteamericanas, sen deixar de visitar anualmente Suecia, a patria da súa dona, a lembrada Kristina Berg, que nos acaba de deixar o ano pasado.

Cando se produciu o pasamento de Carlos Casares, en 2002, fíxose cargo da dirección da editorial Galaxia o xornalista, escritor e profesor Víctor Freixanes. Como vello amigo desde os seus tempos de director de Edicións Xerais de Galicia, coa que eu colaborara intensamente na década dos ’80, Víctor propúxome ser, canda el, co-director de Grial. Sinceramente, nunca imaxinara que me cabería a honra de dirixir unha revista con antecedentes tan ilustres. Pero non puiden negarme. Desde o número 157 ata hoxe Víctor Freixanes e eu vimos dirixindo a revista coa colaboración de intelectuais tan importantes como Ramón Villares, científicos como Domingo Docampo (ex-reitores das universidades de Santiago e Vigo, respectivamente), investigadores como Uxío Labarta, pensadores como Carlos Fernández, profesoras e escritoras da talla de Marilar Aleixandre.

Nesta etapa dos últimos once anos, a revista mudou o seu deseño, incorporando a imaxe e a cor, procurando sempre anchear horizontes intelectuais pero sen deixar de ser escrupulosamente fiel ao seu espírito fundacional: servir como foro de intercambio entre os distintos campos e os diversos sectores da cultura galega, pugnando pola súa renovación constante e procurando levala a un público amplo, tanto en Galicia como polo mundo adiante. Queremos continuar dialogando e debatendo, desde o noso país e no noso idioma, co noso propio tempo, afrontando os retos e as oportunidades da actualidade e ambicionando proxectar a nosa tradición cultural rica e milenaria, da que nos sentimos orgullosos, cara a un porvir que, se o país se empeña, poderá ser ventureiro. E oxalá o sexa!

Publicado en A nosa Lingua | Etiquetado , | Deja un comentario

Entrevista a Chente, Presidente da Asociación Cultural Faltriqueira.

Por Quin Caamaño

O Concello de Muros, de un tempo a esta parte, estase a converter no “centro neurálxico” do folclore popular da comarca. No último cuarto de século, vimos xurdir no noso concello grupos adicados a recoller, investigar e divulgar o noso folclore. Imagen41Esteiro, Louro, Serres e a propia Vila contan con un ou varios grupos. Nesta ocasión teño o gusto de falar con Vicente Brea Soto, popularmente coñecido por Chente, presidente e alma mater da Asociación Cultural Faltriqueira.

-Quin. Dime Chente como empezou Faltriqueira?

-Chente. Primeiro creouse en Baño unha Asociación de cultura, deporte e ocio alá polo ano 1998.

-Quin. Cultura, deporte e ocio. Tocades todos os paus?

-Chente. Si, veuse a necesidade de crear algo para que os rapaces e rapazas puideran ter a oportunidade de realizar algunha actividade., e coa creación da agrupación intentouse que calquera tipo de actividade tivera cabida .

-Quin. Cales foron as primeiras actividades?Imagen42

-Chente. No ano 1998 empezouse co fútbol, hoquei e baloncesto, dous anos mais tarde, no 2000, comezaron as clases de baile e gaita. O deporte foi perdendo pulo e quedou o grupo de baile ata o ano 2004 que por diversas circunstancias dividiuse en dous: Galanía e Faltriqueira.

-Quin. Por que esa división?

-Chente. Diferencias entre os socios fixeron que o grupo quedara dividido. Galanía sígueu funcionando e Faltriqueira quedou sen actividade.

-Quin. Cando e como rexurdiu Faltriqueira?

-Chente. Pois no ano 2008, falei co finado de Manolo Siaba e entre os dous pensamos que Faltriqueira tiña que retomar a actividade, e aproveitamos que no Centro Social de Muros había xente de Torea e de Muros que asistía a clases de pandeireta. Falamos con eles e así empezamos. Seríamos 15 ou 16 os que nos cobixamos baixo a Agrupación Faltriqueira.

– Quin. Disme que erades 12 ou 15 pero agora sodes moitos.

-Chente. Si, pouco a pouco foi chegando xente nova, e agora debemos ser uns 60.

-Quin. Como se chegou a xuntar a tantos membros no grupo?

-Chente. O comezo foi co grupo de pandeiretas   do Centro Social pero pensamos que non podíamos quedarnos só en iso. O grupo necesitaba rexuvenecerse e nos mesmos invitamos aos nosos fillos a que formaran parte do grupo. Vendo que xa o grupo ía tomando forma, pensamos eImagen43 impartir clases de baile e gaita.

Quin. Si pero había que atopar un profesor?

Chente. O profesor era o que mais nos preocupaba pero aproveitamos que Pablo Seoane dirixía a Ximiela en Louro e falamos con el.

-Quin. Pablo Seoane era una persoa de valía contrastada dentro do folclore galego. Aceptou a vosa proposta?

-Chente. Si, chegamos a un acordo nada mais falar con el.

-Quin. Como foi a chegada do novo profesor?.

-Chente. Moi boa . Empezamos coa gaita e a percusión. Con Pablo as cousas parecen mais sinxelas.

-Quin. Como foron as primeiras actuacións?

-Chente. A nosa primeira actuación foi no Centro Social de Muros e logo chamounos Ximiela para actuar en Louro no seu Festival de verán. E a partires de aí empezamos facendo pasarrúas polas festas de Carnota, Muros, Serres, Torea, Esteiro…..

-Quin. Supoño que participariades en moitos festivais?

-Chente. Si, actuamos nos de Santa Comba, Cee, Carnota, Esteiro… A parte, organizamos por primeira vez o ano pasado o Festival Benéfico de Cáritas na Antiga Fábrica del Sel.

-Quin. Ides seguir organizando o Festival de Cáritas?

-Chente. Si, mentres Cáritas o necesite, nós estaremos aí.

-Quin. Para cando o segundo festival?

-Chente. Para o 6 de Xaneiro, día de Reis.

-Quin. Eu asistín a dous festivais organizados por Faltriqueira en Torea. Como xurdiu esa idea?

-Chente. Ocorréuseme que como dábamos clase en Torea sería bo organizar alí un Festival. E como resultou ben e tivo tan boa acollida pola xente de Torea, este ano 2013 volvemos a organizalo alá polo mes de Xullo e pensamos darlle continuidade no tempo. Polo menos mentres eu sexa presidente, no mes de Xullo, Torea terá o seu festival de folclore popular galego. Agradecer os grupos que temos no concello e tamén o de Carnota que sempre están prestos para acudir cando os chamamos, a Torea neste caso.

-Quin. Un grupo de gaita e baile necesita ter un presuposto para instrumentos e vestiario. Como vos financiades?

-Chente. Autofinanciámonos con una cota mensual de 12 € , mais con outras achegas do Concello de Muros , da Deputación e outra pequena axuda de La Caixa. Así mesmo temos ingresos polos distintos pasa-rúas e actuacións do Orfeón Ría de Muros .

-Quin. Entón o Orfeón depende da A. C. Faltriqueira?

-Chente. Si, no 2011 decidimos organizar o Orfeón, dada as boas voces masculinas coas que contamos en Muros.

-Quin. Tamén me consta que a Faltriqueira non lle fai falta moito para que se preste a actuar desinteresadamente en acontecementos sociais no pobo.

-Chente. Estamos disposto a colaborar desinteresadamente en todos os actos que entendamos necesario. Por mencionar algún, actuamos no recibimento popular que a Vila de Muros lle fixo a Alfonso Rey trala súa liberación do secuestro que sufriu en Somalia, tamén actuamos na presentación da Revista dixital The Muros Times, nas actividades da Asociación SORUM, nos festivais de fin de curso do Colexio de Valdexería e outros.

Foi un pracer falar con Chente, una persoa con inquietudes que ademais de adicarse o duro traballo do mar, saca tempo para ensaiar a gaita con Faltriqueira e asistir os ensaios da coral D. Diego de Muros e do Orfeón Muradán. Sempre disposto a botar una man en todo aquelo que redunde en beneficio da cultura popular do noso concello.

Gracias a Chente e a toda a xente de Faltriqueira.

Publicado en Entrevistas | Etiquetado , | Deja un comentario

Penacho de Perico y la Segunda República.

p/ Manuel da Roura.

14  de Abril de 1931. Peregrino Louro (para todo el mundo, Penacho) tendría para aquel entonces unos trece o catorce años. Era alto, flaco, huesudo y desgarbado.

Siempre con la misma ropa remendada y sucia, la boina agujereada Imagen44y las alpargatas rotas. Si alguna vez mudaba de vestimenta, no se notaba. Siempre parecía la misma.

Penacho era uno de los muchos hijos de una viuda que quizás por cansancio o porque el muchacho resultó incorregible, jamás lo mandó a la escuela ni lo puso a trabajar. Penacho fue creciendo, correteando por entre las casas y corredoiras loureanas, ajeno a todo sentido de responsabilidad para consigo mismo y para con los suyos. De vez en cuando se arrimaba a puertas que consideraba propicias y, sin la menor timidez, reclamaba comida. A veces le daban borona, otras una taza de caldo y…poco más. No era raro que, tras la dádiva, se escuchara el desagradable: “¡Anda!, ¡vai traballar!”. Tampoco faltaba el “vai á merda”, pero ya Penacho estaba acostumbrado y no se enfadaba. Penacho vivió de milagro y, de tal manera se adaptó, que lo circunstancial se convirtió en norma.

El flaco y harapiento Penacho, durante tres o cuatro años, fue mi jefe. Y lo fue también de todos los niños que, como yo, frecuentaban la «Eira dos Marcos» y cuya edad no excedía los diez años. En tal sentido, Penacho era cuidadoso: En su cuadrilla no había lugar para niños cuya edad o tamaño constituyeran un peligro a futuro para el legítimo jefe, ¡faltaríaImagen45 más!.  Porque, ahí, precisamente  en esa jefatura conseguida a pulso y por méritos propios, tenía Penacho asegurada, si no la dieta diaria, una buena parte de ella: El “vai á túa casa e tráesme un anaco de boroa e, se non ma traes, non xogas”, podía reforzarse  con un: ademais douche una hostia”. Penacho excluía también de su grupo a todo niño que tuviera hermanos mayores, padres con mala leche o madres demasiado sensibles. En algunos casos, el hombre había sufrido agresiones  que no sólo dañaron su cuerpo sino que su prestigio de caudillo quedó malparado. Era, pues, necesario conocer bien a su tropa y, por supuesto, autoconocerse para actuar en consecuencia, o no actuar. La vida, gústenos o no, es compleja e imprevisible y, para vivirla con cierta normalidad, es necesario saber hasta dónde se puede llegar. Sólo el tonto se lanza al vacío sin alas que lo sostenga. En tal sentido Penacho era consciente de sus carencias.

La más notoria, por supuesto, estaba en sus escasas ganas de trabajar y ganarse la vida. La monserga que todos los padres aconsejan, casi siempre sin éxito, sobre el trabajo honesto y la honradez, nunca entró en el cerebro de Penacho. En tal sentido, las puertas de la razón y de la lógica las tenía cerradas a cal y canto… De trabajar: ¡Nada!.

En la tarde Imagen2del día catorce de Abril de 1931, llegó Penacho a la «Eira dos Marcos». Llegó alterado, corriendo y gritando: “¡Hai república!, ¡me cagho no carallo!, ¡hai república!. “Botaron ao Rei e puxeron una república…” …”Bueno, replicó uno de los niños: “E esa república  que é?”. “Para que serve?”. “Bueno, eu non sei que é nin para que serve, pero agora mesmo eu podo matarte, e non me fan nada. “Agharro un pau, rómpoche a cabeza, quedas morto no chan e voume tranquilo para a miña casa”. “Si”, dijo irónicamente otro. “¡Como non! O meu pai vai deixar que me mates e que te vaias tranquilo…Cólleche polo fondillo e métache no cu a túa república”…Penacho calló y su desilusión fue visible. El razonamiento del compañero tenía lógica.

Lo que aquí estoy expresando, palabras más palabras menos, lo oí hace muchísimos años, allá en una esquina de la «Eira dos Marcos». Lo dijo Penacho…¡Doy fé!.

Penacho, mi jefe, sin saberlo, estaba ejerciendo de vocero del reducido grupo de labradores medios del Louro arcaico que, así mismo, tenía su control ideológico en el Convento. ¡Pobre Penacho! Uno, a veces, no sabe para quién trabaja. Un día Penacho me dio una pedrada y me hirió en la cabeza. Al verme sangrar, vino hacia mí, se sacó la camisa y, con ella, me secó la sangre. Vi como lloraba. Estaba angustiado: “Non é nada Manoeliño. É só unha rabuñada. Non chores. Foi sen querer…” Allí había un hombre bueno y sensible. Pude verlo.

Cuando, a principios de los años cuarenta, llegué a Louro, supe que Penacho había muerto. Aún no tendría veinte años…El hambre hace su labor y siempre acorta el camino. ¡Penacho!: Símbolo anárquico del primitivismo más puro y más sincero.

Publicado en Historia | Etiquetado , | Deja un comentario