EVIL BASTARD

p/ Alianza Uhía Patiño

EVIL BASTARD é un grupo que nace ao amparo da Sala Nasmo, como vén sendo común, un grupo de colegas que se xuntan para formar un “algo” musical e facer algo diferente.

Empezaron cunha formación diferente da actual, só está Dani desa primeira raxeira e cóntame que agora son un equipo chulo, pero que “sempre fun buscando aos máis chalados do pueblo”. E agora pois están os chalados da vila e do concello veciño, Carnota.

Tres autodidactas, que aprenderon a tocar pola súa conta, escoitando e imitando. Dous deles, Dani e Dubi, asistiron a clases de Música, baixo e guitarra na Escola Municipal de Música de Carnota.

Ao non estar a formación sempre ao completo (ata o momento), non se puideron realizar concertos, e agora é o que máis desexan, en breve, dinme que se poderá asistiri ao “bautismo de lume” de Elvil Bastard.

Eles son:

Antón Beiro (Guitarra).

Daniel García (Baixo).

Lino Carregal (Voz).

Rubén ( Rufo ) Esmorís ( Batería ).

Rubén ( Dubi) Herrera ( Guitarra).

Imagen3

O estilo de música que fan englóbase no Metal, pero eles indican que é “Melodic Death Metal” ou máis axustado aínda “Schyzophrenic Metal”. As súas influencias veñen sobre todo do Death Metal Melódico e do Death Metal, con grupos como: Death, Arch Enemy, Allegaeon, Kalmah, Amon Amarth, etc.

Ensaian na Nasmo e xúntanse as fins de semana, aínda que coma moitos outros, ás veces por motivos laborais faise un pouco complicado.

En fin, que estes rapaces apostan forte e que en breve os veremos dando concertos!

Publicado el por themurostimes | Deja un comentario

p/ Manuel M. Caamaño

Víctor Manuel Formoso Siaba, un veciño de Muros (da Virxe do Camiño) que a finais da década dos anos vinte do pasado século marchou do pobo, como tantos e tantos outros en busca de aventura  con apenas vinte anos. Relata no seu libro Imagen2autobiográfico que escribiu  xa nos derradeiros anos da súa vida  «AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UN DESERTOR GALLEGO» os seus recordos da Vila. Conta Víctor como embarcado no Mistral, un bacallaeiro no que se dirixía as afastadas augas de Terranova, como o seu paso por  augas próximas a Fisterra rememoraba os seus anos de nenez e mocidade na Vila, nun «ataque» de morriña que, segundo as súas propias palabras, case o fan tirarse o mar para tratar de gañar a nado as costas de Muros. Mariñeiro, desertor, prisioneiro e náufrago con funerais en vida. Percorreu gran parte de Canadá, Estados Unidos, México, as Bermudas, Terranova, as Magdalenas e outras illas do golfo de San lourenzo. Diplomado en Relacións Publicas foi tamén dono dunha goleta.

Gozade de parte dos recordos de Víctor que transcribo literalmente do seu libro.

«… Y así entre plegarias y angustias aparecimos a la altura del cabo Finisterre.

Cuando me lo comunicaron a duras penas pude salir a cubierta sorteando los bandazos pero sólo vi los destellos del faro a lo lejos. Ya había cambiado el rumbo hacia el sur.. La «morriña», la melancolía y mi imaginación se encargaron de recorrer el itinerario de la costa hasta mi pueblo: Finisterre, Corcubión, Cee, Ézaro, Pindo, Carnota, ¡Playa de San Francisco!, ¡¡MUROS!!… Y veía a mi santa madre con su fiel compañero, el rosario negro de gruesas cuentas enredado en sus largos dedos, rezando por mí (rosario que como relicario conservo aún hoy y hace la misma función) y como se desprendían de sus ojos unas lágrimas transparentes, gruesas como perlas. ¡No pude contener las mías! Y veía, atrás de mis ojos empañados, mi familia toda; recorría de arriba abajo mi casa, el huerto, el pequeño pero hermoso jardín que con tanto esmero cuidara mi pobre padre, a todos mis buenos amigos y amigas, Heriberto, Alfonso, Juanita, Amalia… con quienes había pasado horas felices paseando por el Malecón, calle Ancha, la de Arriba o por los soportales, en días de lluvia. La larguísima casa de la fonda del bueno del tío Jacobo, cuyos días de sana tertulia se hicieron inolvidables. Y volvía rápidamente a mi casa, para contemplar, desde el balcón, la amplia bahía que se iniciaba al pie de mi casa para terminar cerca del Sol. Me la imaginaba otra Concha pero muy distinta. El mar cubría totalmente la playa en su flujo para noImagen1 dejar un triste centímetro de arena al descubierto en el que poder «tostarse» y en su reflujo quedaban kilómetros cuadrados a merced de los «marisqueiros», ansiosos de arrebatarle hasta su exterminio cantidades fabulosas de berberechos, navajas, almejas, mejillones, camarones, sollas y cangrejos.

A la derecha de mi balcón, aparecía como un espigón en el mar, la fábrica de conservas de pescado de Sel que obstaculizaba la visión del puerto de pescadores y, a la izquierda, bordeando la ría, la Virgen del Camino, Portugalete, Serres, «os muiños», Abelleira, Tal y Punta de Esteiro, desde donde se deja ver Muros en un viaje por carretera hacia Noya y parece ser motivo de inspiración de la arrogante y bella Rocío para la letra de la canción «Adiós Muros». Incluso allá al fondo, se divisa también el pintoresco Portosín…

Me estaba dando la impresión de que se proyectaba, únicamente para mi, una maravillosa película que me hacia revivir con todo detalle las romerías de la Magdalena, del Espíritu Santo, de San Juan de Serres, de San Antonio en el convento de Louro, o la de la Virgen del Camino, donde íbamos a cantar las misas de Gloria para, después de una suculenta comida campestre donde no podía faltar la típica empanada ni los ricos roscos y el «riveiriño», bailar incansablemente al son de la gaita o gaiteros las «muiñeiras», las jotas, los pasodobles. Al  oscurecer recorríamos a pie, alegres, contentos, cantando felices, todo un largo camino, en muchos casos de senderos casi intransitables… Y sin pausas, sin «medias partes», verdaderamente embelesado, atento a no perder detalle, continuaba la proyección enseñándome las fiestas patronales de San Pedro, la tan marinera de la Virgen del Carmen, cuya maravillosa imagen llevaban en procesión en una motora profusamente engalanada alrededor de la bahía y a la que seguían todas las embarcaciones de vela o motor. Pero las imágenes mas fieles, mas emotivas, inmensamente emocionantes, edran las de nuestra inigualable Semana Santa. ¡Nuestras procesiones! La del Encuentro en la Plaza, a las seis de la madrugada del Viernes Santo, es sin duda alguna el espectáculo de fervor religioso que mas hondamente he vivido. La Plaza Mayor y todos los balcones que la rodean estaban abarrotados hasta el punto de no coger un alfiler de «pie» de gente de toda condición social no solo del pueblo sino también de todos los adyacentes en un silencio impresionante, atentos al sermón a cargo de alguna relevante figura eclesiástica quien a su vez dirigía los movimientos de los «pasos». Estos iban apareciendo en «escenas» procedentes de las distintas calles y sus portadores, verdaderos expertos, cumplían con precisión ritual y dejaban caer por primera vez, segunda y tercera vez a Jesús Nazareno cargado con la cruz camino del Calvario y ayudado por el horrorizado y buen San Simón Cireneo. Con el característico paso de estas procesiones, donde se logra la impresión de que caminan las imágenes que amorosamente llevan en andas, Jesús se va aproximando al centro de la plaza donde le sale al paso la Verónica: ésta desplegaba un lienzo blanquísimo y limpiaba ardorosamente y femeninamente su ensangrentado y sudoroso rostro que milagrosamente quedaba fotografiado y, en su asombro, lo mostraba al paso, mientras Jesús seguía su pesado y largo camino. Por otra calle salía la imagen de la Virgen Madre, la Dolorosa, y se producía el «Encuentro»,¡el inenarrable encuentro!… El gentío rompía sus silencio y la plaza se convertía en un murmullo de llantos, lágrimas, gemidos y  promesas… en tanto que los pasos emprendían su regreso en procesión multitudinaria hacia el templo parroquial donde, a las tres de la tarde, tenia lugar la ceremonia del «desenclavo»…

Pero ya no pude continuar mi «visión», este maravillosos sueño que tanto contribuyó a hacerme olvidar el mareo, puesto que me sobresaltó el tremendo porrazo de una gigantesca ola que, como surgida en loca huida desde lo más profundo del océano, se vino a estrellar contra la proa del Mistral…»

Publicado el por themurostimes | Deja un comentario

p/ Amado Barrera

O primeiro día de escola quédase moito tempo grabado noalma do neno.Tanto que cando 5 anos despois así de ben o lembraban aqueles meus sempre tan amados alumnos, Quique, Ana, Lucía, Ana, Lucía, Irene, Ariadna, Adrián, Albino, outro Carlos V.,, Irene, Yoya, Almudena, Carlos P. Coma vedes, os relatos van sen os nomes,Imagen1 pero seguro que eles sabrán ubicarse, porque de seguro que aínda se lembran daquel o seu inesquecible PRIMEIRO DIA DE ESCOLA:

O meu primeiro día de escola levóume miña nai. Cando cheguéi, empecéi chorar, porque non quería ir. Pero miña nai convencéume. A profesora era moi boa, porque o primeiro día regalounos caramelos. O segundo día peguéille a un rapaz porque non me deixóu un coche para xogar no recreo. O terceiro día xa levéi os libros á escola para pintar e ler. Cando chegóu a hora do recreo xogamos todos ó futbol, menos as rapazas, que estaban canda a profesora. E o cuarto día sacamos unha foto cá profesora e cando as revelóu dóuno-las a nós para que as levasemos para casa.(Maio)

Lémbrome que estaba moi contenta, porque tiña as miñas amigas e lémbrome que o meu profesor, Antonio, que era de Lugo, chamábame “princesita”. Nos recreos escapábame cás miñas amigas. Non eramos moitos rapaces. Xogabamos cá plasti e limpiabamos a boca con flúor e tiñamos unha casiña con cousas pra cociñar. Xogabamos e ó mesmo tempo aprendiamos os números e as letras. E sacamos fotos en grupos para levar ás nosas casas(Tal)

O primeiro día que fun á escola estiven xogando con todos. Faciamos “puzles”, tamén xogabamos a un xogo no que os nenos eramos coches e a mestra un semáforo. Eu axudáballes ós nenos a ata-los cordóns dos zapatos, porque non sabía ningún e a mestra non daba acabado. A mestra sempre tiña colgadas nas paredes cartéis. Eu déille a unha rapaza cá porta dos servicios na cara e comenzóu a sangrar polo nariz. Nos recreos andabamos correndo pola horta do cura, cando non había ovellas nen carneiros, porque unha vez corréu detrás nosa un carneiro, pero saímos da horta e non nos colléu.(Tal)

A primeira profesora que tiven chamábase Maite, non era moi guapa pero era estupenda. Con ela aprendemos a atá-los zapatos e cosiamos, pero as agullas non tiñan punta; cosiamos con fío de lá nun recadro de madeira con buracos. Tamén faciamos fichas, pintabamos, cantabamos, xogabamos cós ábacos, con “puzles”, leiamos contos e ata escoitabamos música, e tocabamos as cunchas tódolos días media hora antes de marchar. A maior parte do tempo pasabamola dentro, Imagen2pero de vez en cando saliamos fóra, polo menos hora e media. Algunhas veces tocabamos as castañuelas ou as panderetas. Maite foi das mellores profesoras que tiven.(Abelleira)

O meu primeiro día de escola levóume miña nai pola man. Eu iba moi contenta porque tiña a mochila nova. Ó chegar á escola, o meu profesor, José Luis, que era de Lalín, colléume pola man e sentóume na alfombra, na que había xoguetes, cós meus comnpañeiros, máis grandes ca min -eramos Irene a máis eu sóas da mesma idade-, mentres falaba con miña nai. Pero logo marchou ela e eu non me enterara de que se fora, pero cando vin que miña nai marchara empecéi a chorar e o meu profesor puso música e doume xoguetes para que non chorase, pero foi o mesmo e seguín chorando. Jose Luis, xa farto de oirme, mandou a unha rapaza máis grande ca min a levarme a casa. Ó chegar a casa miña nai pegóume e volveume levar á escola e despois quedéi xogando con Irene ata a hora de sair.(Torea)

Lémbrome do día que cheguéi por primeira vez á escola: miña nai levóume e José Luis, o mestre, apuntóu o meu nome e preguntóume cómo me chamaba, cando nacera, etc… Logo miña nai marchóu e José Luis sentarame nunha silla. Despois, cando marchou miña nai, eu choraba moito e José Luis puña música para que non chorase. Despois José Luis colléunos a Lucía e máis a min e deixounos xogar durante todo o tempo. O segundo día xa tiña máis gana de ir á escola. Logo xa ía a escola moi contenta. (Torea)

O meu primeiro día de escola levóume miña nai, eu non tiña ganas de ir e choraba e choraba, e doíame a barriga, quería ir para casa e agochaba a cabeza e, de tanto que eu choraba, facía chorar a A. Eu nunca quixen ir á escola, pero agora vou e xa non choro coma antes, e pasoo moito mellor. A miña primeira profesora chamabase Ester, era boa, pero, como a min non me gustaba a escola, pois tanto me tiña se era boa ou mala.(Freixeiros)

O meu primeiro día da escola fun con A e eu estaba contenta pero A non, ela viña chorando e entón eu tamén me pusen a chorar e se a A lle doía a barriga, a min tamén. A min a profesora berrábame porque facía todo mal. O meu primeiro día da escola coñecín moitos nenos e xoguéi con eles, pero con quen máis xogaba era con Almudena, aínda que non xogabamos: chorabamos e queríamos ir pra casa. (Freixeiros)

O meu primeiro día de escola vin no coche cós meus pais. Miña nai levóume pola man ó patio cuberto e, tan pronto cheguéi, vin moitos nenos. Quino empezóu chamar nome por nome e de titora foi Ester: mandóunos agarrar a todos pola man e cada un tiña que dicir o seu nome na clase. Todos a xogar. Había un cabaliño de madeira e todos empezamos a andar nel e Ester dicía que fosemos en fila india.(Freixeiros)

O primeiro día de escola dibuxéime e senteime ó lado dunha rapaza que agora é a miña moza. Antes tiña moito medo pero ó cabo do tempo funme afacendo. Lembro que do medo que tiña temblabame a man e non era capaz de debuxar e máis a profesora dabame algo de medo, sobre todo Ramón, que tiña unha voz moi grave, pero era bó. Eu máis os da miña clase fomos os que estreamos a escola pequena. Hoxe en día teño un problema cun rapaz. (Freixeiros)

O primeiro día de escola fun con miña nai e tocóume estar cós amigos que non coñecía. Primeiro empecéi xogar con plastilina e logo facer debuxos e a semana despois fomos para unha escola de cor amarela, e había moitos xoguetes pero o que máis me gustóu foi un xogo que tiña pezas para montar.(Freixeiros)

O meu primeiro día de escola levóume miña nai pero eu non quería estar con ela porque estaba con Nacho, que nos coñecemos dende pequenos. Empecíe a chorar moito, porque quería estar cá nai de Nacho e miña profe pensaba que era a miña nai porque se ela marchaba eu empezaba a chorar, se quedaba comigo, empezaba a sorrir. A nosa profesora era moi mala, porque faciamos mal e gritabanos, era parecida a un mono, que sempre gritaba. (Freixeiros)

Publicado el por themurostimes | Deja un comentario

Copia de un documento do ano 1852, polo que se nomea ao veciño de Muros D. MANUEL RODRIGUEZ, TERCER PILOTO PARTICULAR DE LOS MARES DE EUROPA. Un detalle do documento son os títulos que ostenta o emisor do citado, Don Francisco Javier de Ulloa y Remirez de Laredo, que son abundantes e do máis variado.Imagen3

Publicado el por themurostimes | Deja un comentario

Origen e historia

Es indudable que el fundador de este asentamiento monacal/conventual, fue una persona de buen gusto, con una evidente dosis de místico y poeta… Pero, ¿quién era y cuándo “puso la primera piedra”? –Entre las conjeturas de los historiadores, Imagen5la más probable es la de que en su origen (s. XIII, incluso antes) existiese una capilla (¿benedictina?) adoptada por los frailes franciscanos(¿Frai Gonzalo Mariño?) como eremitorio/oratorio, y posteriormente convertida en convento. La primitiva titularidad de Santa María (¿Mariña?) do Rial de Muros se cambió por la de San Francisco de Louro.

Las referencias históricas más antiguas, hasta ahora conocidas, las hallamos en los Breves del antipapa Benedicto XIII (1407) y del Papa Eugenio IV (1432). En el Archivo Municipal de Muros y en algunas bibliotecas particulares, existen documentos con referencias a mandas de misas y otros donativos a favor del Convento(años1418, 1423, etc.). En el entrepaño del cuerpo superior del claustro, se puede leer la fecha de construcción de ese paño, 1646; pero las cuatro columnas del segundo cuerpo, de innegable corte románico, nos retrotraen a una época muy anterior. Sobre el dintel de de la última ventana del frente noroeste, la inscripción del año 1808 señala el final de una importante reforma y ampliación del edificio, gracias a los donativos del benemérito muradano,Imagen6 afincado en Cádiz, D. Ignacio Suárez. Durante la invasión napoleónica no sufrió la indefectible expoliación, “porque as tropas francesas non o viron”.

La noche triste de la desolación y casi ruina total, llegó con las Leyes de la desamortización y exclaustración (1835). El Estado se apropió de todos los bienes, excepto de la iglesia (res sacra). Convento y finca fueron comprados en pública subasta, y pasaron por diversos dueños, hasta que finalmente fueron adquiridos por los testamentarios de la familia García Pan y devueltos a los religiosos(1870 – 1875).

En el año 1875, acondicionadas las dependencias elementales, regresan los franciscanos a su Convento. El dinámico P. Coll y el laborioso aragonés fray Antonio Polo, contando con la generosa prestación personal de las vecinas parroquias, consiguieron en sólo tres años restaurarImagen7 la mayoría de las dependencias. Los mismos infatigables frailes, siempre con la inestimable colaboración de los pueblos cercanos, alzaron las 14 torres del Viacrucis en la ladera oriental del monte. Obtenido un Breve del Papa Pío IX, procedieron a su inauguración el año 1878. Este Vía crucis (vulgo Calvario), con motivo de la efemérides centenaria, fue notablemente renovado y reinaugurado en 1980.

Durante algunos años (1890 – 1897) el Convento fungió como Casa de Formación, acogiendo primero los estudios de Humanidades (Colegio Seráfico) y después, los de Filosofía. Tras este paréntesis, la vida conventual volvió a las tareas tradicionales: oración, culto, servicio pastoral, cultivo de la huerta, alguna ganadería… y casa de descanso estival para los estudiantes franciscanos de Teología.

Presente y futuro

Por los años ochenta el soplo turístico se intensificó en la Ría Muros-Noia, la más alta de las Rías Bajas. El P. Leonardo Díaz, superior, con el apoyoImagen8 y colaboración del P. Humberto Jesús, tras un laborioso acondicionamiento del edificio, abrió el convento al turismo (1983) de verano con la calificación de Hostal: 25 habitaciones, sencillas y dobles, con todos los servicios de aseo, y la oferta de pensión alimenticia completa. La proximidad de la playa, el ámbito recolecto, silencioso; la acogida y trato familiar, una esmerada limpieza y sabrosa comida…, constituyeron un eficaz reclamo que tuvo pronto una numerosa demanda de plazas, sobre todo para la temporada estival.

Publicado el por themurostimes | 2 comentarios